La calle peatonal es un respiro no sólo bienvenido, sino necesario. El peatón gana terreno, disfruta la victoria de la expansión de espacios de sociabilidad y claro, de movilidad.

No sé si lo sea, pero sin duda, el centro da la impresión de ser “el eje del orden y el desmadre” como lo ha llamado Carlos Monsiváis. Es un lugar apretado, un espacio diminuto para la cantidad de gente, negocios, oficinas, museos, plazas, chácharas e historia que alberga. Las banquetas resienten esta falta de espacio, su estrechez se padece particularmente los fines de semana. Es por eso que la calle peatonal es un respiro no solo bienvenido, sino necesario. El peatón gana terreno, disfruta la victoria de la expansión de espacios de sociabilidad y claro, de movilidad.
A pesar de compartir la notoria ausencia de automovilistas en desfile, las calles peatonales tienen pocas similitudes entre sí. Cada una tiene sellos distintivos que le imprimen una personalidad propia y hacen que el tránsito por una sea una experiencia distinta al paseo por otra. Gante coquetea entre luces y árboles, transporta al peatón del caótico centro a la quietud de otra ciudad. Regina es sencilla pero atractiva, (si fuera coche, tendría ese olor a nuevo) de día es tranquila y familiar, pero de noche se transforma, el jardín de niños cierra sus puertas y los bares abren las suyas. Motolinia es hipocondriaca, a cada paso nos recuerda la fragilidad de nuestros cuerpos. Francisco I Madero es alegórica, en ella la tradición y la novedad se asoman entre los quilates de oro; está atrapada entre dos conquistas: la española y la capitalista. Alhóndiga/Talavera es bipolar, de un lado escandalosa, obsesionada con la belleza y dada a los excesos, del otro impera la calma, los niños sacan sus triciclos, los perros corretean pelotas y los vecinos salen a disfrutar de un impecable atardecer en la plaza del Aguilita.
Alejandra Ruiz del Río
A pesar de compartir la notoria ausencia de automovilistas en desfile, las calles peatonales tienen pocas similitudes entre sí. Cada una tiene sellos distintivos que le imprimen una personalidad propia y hacen que el tránsito por una sea una experiencia distinta al paseo por otra. Gante coquetea entre luces y árboles, transporta al peatón del caótico centro a la quietud de otra ciudad. Regina es sencilla pero atractiva, (si fuera coche, tendría ese olor a nuevo) de día es tranquila y familiar, pero de noche se transforma, el jardín de niños cierra sus puertas y los bares abren las suyas. Motolinia es hipocondriaca, a cada paso nos recuerda la fragilidad de nuestros cuerpos. Francisco I Madero es alegórica, en ella la tradición y la novedad se asoman entre los quilates de oro; está atrapada entre dos conquistas: la española y la capitalista. Alhóndiga/Talavera es bipolar, de un lado escandalosa, obsesionada con la belleza y dada a los excesos, del otro impera la calma, los niños sacan sus triciclos, los perros corretean pelotas y los vecinos salen a disfrutar de un impecable atardecer en la plaza del Aguilita.
Alejandra Ruiz del Río
Regina es sencilla pero atractiva, (si fuera coche, tendría ese olor a nuevo) de día es tranquila y familiar, pero de noche se transforma


Francisco I Madero es alegórica, en ella la tradición y la novedad se asoman entre los quilates de oro; está atrapada entre dos conquistas: la española y la capitalista.

Alhóndiga/Talavera es bipolar, de un lado escandalosa, obsesionada con la belleza y dada a los excesos, del otro impera la calma, los niños sacan sus triciclos.

Motolinia es hipocondríaca, a cada paso nos recuerda la fragilidad de nuestros cuerpos.

Distrito Global » La Reforma Libre
Comentó el Lunes, 19 Diciembre, 2011.
[...] la lista es interminable. Sergio Beltrán Ver también: Domingo en la Nezahualcóyotl Las calles del centro: hipocondríacas, coquetas, atractivas, [...]





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