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Ritmos de una ciudad
Debido a una razón que aún no decifro, toda la industria de conciertos de la ciudad decidió que septiembre y octubre eran los meses indicados para traer a cada una de las bandas que podrían encontrarse en un iPod convencional a tocar. A partir de Devendra Banhart y Passion Pit, sin cesar hasta que todas las tiendas tengan un Santa Claus inflable en la entrada, todos los fines de semana serán fines de  concierto. ¿Y qué hace a un concierto en fin de semana único en México? que la sed de fiesta está presente en todo momento y sin importar quién está sobre el escenario. El viernes vió a uno de los músicos más representativos de la década en nuestra ciudad. Devendra Banhart se presentó ante un salón veintiuno casi lleno.

El hippie galáctico-tropical empezó su show con un set de rolas de catálogo que terminó con la agradable y pegajosa “Shabop Shalom”. De ahí, el músico y su banda viajaron a el “Niño Rojo”, “Rejoicing in the Hands” y “Cripple Crow”. Las piezas de sus álbumes menos notorios comformaron una gran parte del show y la versión extendida hacía que los fans a morir lloraran mientras se escuchaban las voces de los turistas musicales preguntando “¿Qué vas a hacer después wey?”
A mí, el folk con toques de psicodelia no me hace pensar en antros y música electrónica, pero esta extraña mezcla de melómanos y gente en búsqueda de “la fiesta” definitivamente le quitó cohesión al ambiente. El señor Banhart arregló esto con un cover de “Tell It To My Heart” de Taylor Dane, éxito ochentero que puso a todos a bailar. Después vino “Carmensita” y las caderas no paraban de oscilar, parecía que el ritmo del concierto aumentaba después de un largo periodo de velocidad moderada. Devendra y su banda salieron del escenario mientras el público pedía más, pero pronto regresaron – está vez el cantante no traía camisa. El cierre del concierto no fue una gran explosión sino más bien una llanta que poco a poco se desinfla. Unas canciones del “What Will Be Will Be” bastaron. Saliendo del concierto, mientras todos se preparaban para ‘seguirla’, escuche dos tipos de opiniones diferentes. “Wey, estuvo malísimo” de la gente que esperaba esuchar “Santa María Da Feira” y un set acústico y un “‘¡No mames!” por parte de los que conocían a Devendra a partir del 2007 y las que lo ubicaban de cuando era novio de Natalie Portman.

¿Qué opino yo? Seguramente se preguntan. Opino que Devendra no nos dió una avalancha de éxitos, pero también, si quieres eso siempre tienes tu iPod. Lo que sí hizo fue proponer y exhibir una nueva faceta dentro de su música que se adentra mucho más en un Hammond, los riffs de los setenta y la mitología de The Doors que en Hermeto Pascoal y “Em Som Maior”.  El cambio se nota incluso en su apariencia, de ser un greñudo con barba y una tilaka a un jóven de barba controlada, pelo corto y atuendo que no gritaba “soy difernete” ¿Estuvo bueno o malo? No era lo que me esperaba pero fue buena música sin duda alguna.

Guillermo Martínez de Velasco
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Alma Rosa

Comentó el Miércoles, 1 Septiembre, 2010.

YO NO ASISTÍ A ESE CONCIERTILLO Y LA VERDAD SI TENÍA MUCHAS GANAS DE IR, SOLO QUE COMO SE ATASCÓ DE COCIERTOS ESTOS MESES YA NO PUDE.

POR OTRA PARTE ESO QUE COMENTAS RESPECTO A QUE LA GENTE SOLO BUSCA LA FIESTA EN LOS CONCIERTOS Y MUCHAS VECES SOLO CONOCEN LAS ROLAS DE MODA SI ES BASTANTE MOLESTO, COMO QUE SE PIERDE LA ESENCIA O ALGO ASÍ, NO SE COMO DESCRIBIRLO… APARTE DE LOS TIPOS MALA COPA QUE SOLO VAN AL DESMADRE Y LES IMPORTA POCO QUIEN DIABLOS ESTÁ PARADO EN EL ESCENARIO, MÁS EN EL SALÓN 21 SE HA CONVERTIDO EN EVENTO SOCIAL Y PASARELA… ¡¡QUE TRISTE!! PERO AÚN HABEMOS FANS VERDADEROS.

¡¡GRACIAS POR LA RESEÑA!!